FE, ESPERANZA Y CARIDAD: «Bird Box» (Netflix 2018)

Como una alegoría de la fe ()… los supervivientes necesitan andar «a ciegas», escuchando y  discerniendo la palabra.

 

Los familiarizados con el sub-género «thriller de supervivencia post apocalíptica», rápidamente se sentirán decepcionados, pues Bir Box  no es una historia original, tanto en su planteamiento inicial, como en el desarrollo y el desenlace. Carece de «acción», propiamente, y la capacidad de «susto» es mínima. Por eso, la respuesta no está en el formato o género utilizado. A pesar de no satisfacer las expectativas de los «críticos» de cine, ¿Por qué esta pelicula se ha convertido en la más «vista» en Netflix, hasta ahora?

La directora Susanne Bier (Things We Lost in Fire, 2007) presenta un relato que puede servir como una alegoría de la fe, la esperanza y la caridad. Los supervivientes necesitan andar «a ciegas» escuchando y discerniendo la palabra,  desconfiando de las voces tentadoras que ofrecen una vida fácil, cómoda, o idílica. En el momento clave, el personaje de Tom nos enseña la importancia de la esperanza para avanzar a través de las pruebas más grandes. Por último, la caridad o amor de donación, hasta el sacrificio, es otro de los valores presentados, tanto al inicio de la aventura de Malorie, como en el desenlace (no quiero dar spoilers).

El crudo escenario post-apocalíptico, es un recurso bien aprovechado por Susanne Bier, para que los «ajenos» a la maternidad nos pongamos en sus zapatos

La sensibilidad femenina es algo predominante. El personaje de Malorie, encarnado por Sandra Bullock nos presenta la difícil decisión y aceptación de la maternidad, y finalmente, lo que provoca algún genuino estrés y terror son aquelas situaciones donde la madre o los hijos están en peligro. Si es una «situación común» que las madres sufren cuando sus hijos están en peligro, ¿para qué elegir el crudo escenario post-apocalíptico, con el fin de transmitir esa idea? Quizás  un recurso bien aprovechado por Susanne Bier, para que los «ajenos» a la maternidad nos pongamos en sus zapatos:  en los de una madre o una abuela con hijos «en riesgo», que atraviesa el peor de los horrores con el simple hecho de imaginar amenazas tan terribles, como para volverse loco o simplemente morir.

Brujería en serio: Sabrina (Netflix 2018)

(…) Esta serie muestra la magia y la brujería en clave post-cristiana y satánica, como una capacidad de recibir poderes y favores por parte del demonio. ¿Qué ventajas tiene esto? (…)

A pesar de basarse en Sabrina la bruja adolescente, un icónico personaje de las historietas de Archie y sus amigos, la serie «El mundo oculto de Sabrina» («The Chilling Adventures of Sabrina», Netflix, 2018), pertenece a otra dimensión: aún siendo una obra de ficción muy entretenida, con excelentes actores, ambientación e impacto, no se trata de una comedia, sino de una obra de horror tipo «sobrenatural» (si quieres saber la diferencia entre terror y horror, puedes escuchar la conversación que tuvimos el pasado 25 de octubre en el programa Diálogos H1FM).

Los mismos productores ejecutivos que realizaron la serie «Riverdale»  (Warner Channel, 2017), el más reciente y aclamado reboot de los comics de Archie con un tono realista y crudo, ahora nos ofrecen una adaptación de la novela gráfica de 2014 «The Chilling Adventures of Sabrina». No señores: no está basada la serie cómica protagonizada por Melisa Joan Hart, «Sabrina the Teenage Witch» (1996-2003), ni en la más reciente versión animada. Aquí se muestra la brujería en estado crudo y realista: pactos satánicos, sacrificios humanos, sectas o iglesias de la oscuridad, maldiciones, maleficios, demonios, y más elementos del ocultismo real.

En esta serie, se habla de algo radicalmente distinto a la «magia» que se atestigua en la cosmovisión y prácticas de culturas ancestrales: ese afán de domesticar o dominar las fuerzas del mundo espiritual y natural. Aquí presentan la magia y la brujería en clave post-cristiana y satánica: una capacidad de recibir poderes y favores por parte del demonio. Algunas secuencias visualmente impactantes están inspiradas en el ocultismo real (bautismo negro, sacrificios, antropofagia y demás), sin paliativos ni maquillaje, ni tabúes. ¿Qué ventajas tiene esto?

La primera, que esta serie se suma a una nueva corriente de obras audiovisuales sobre brujas y magos con narrativas esencialmente distintas a lo que observamos, por ejemplo, en el universo construido por J. K. Rowling con las obras de «Harry Potter» y derivadas. ¿Cuál es la diferencia? que la magia y hechicería NO se muestran como algo «neutro» o inofensivo, pues en vez de hablar de «personas que tienen poderes mágicos» (por que así son o así nacieron), se habla sin empacho sobre la raíz demoniaca y maléfica de los poderes asumidos por hechiceros y brujas. Como parte de esta corriente, viene a mi mente el excelente trabajo del director Robert Eggers con «La Bruja» («The VVitch» 2015) y Ari Aster con «El legado del diablo» (pésima traducción del título original «Hereditary» 2018).

Así la obra logra fácilmente su cometido en cuanto al «efecto de horror» o «aversión» para  personas con cierta sensibilidad religiosa seguramente se sentirán incómodas, por ejemplo, por las constantes alusiones a Satanás por parte de la tía Zelda de Sabrina, que lo invoca con tanta devoción como las abuelitas que se la pasan invocando al Sagrado Corazón de Jesús.

También puede ocurrir algo ambivalente en el espectador: algunos, como la protagonista Sabrina, decidirán aborrecer el camino de la oscuridad… a otros quizás les dé curiosidad buscarse un grimorio, pernoctar en el bosque e invocar espíritus.

Recordemos que esta sigue siendo una obra de ficción, y no se trata de un documental ni un retrato fehaciente acerca del ocultismo. Por eso, en vez de ser «moralizante», recomendaría a los padres de familia que saben si sus hijos ven esta serie, que también la vean, para iniciar así una conversación que les ayude a distinguir entre la ficción y la realidad. Advertencia: contiene escenas y temas sexuales (sin ser explícitos) y escenas violentas, con los estándares actuales para series televisivas y películas para adolescentes. No recomendable para niños.

Errementari: folklore, más que diabluras

Errementari: el herrero y el diablo (TV-MA; Netflix, 2018). Review por Padre Montijo. Hubo un hombre llamado Patxi o Francisco el Herrero, «un hombre temido hasta por el propio diablo», que gritó en las mismas puertas del infiernio: «¡que me dejéis entrar!»(léase en tono súper vasco «on roids«). Eso recuerdo que me contó un sacerdote vasco hace varios años. En esta temporada de sustos y muertitos, llega a nosotros este film basado en una leyenda popular vasca, exhibiéndose en los cines de España, y gracias al streaming de Netflix, en pantallas de todo el mundo.

Desde que vi en la ficha técnica el nombre de Álex de la Iglesia como Productor, no pude resistirme a ver este film… y no es porque Álex se apellida «de la Iglesia», sino por sus méritos cinematográficos. En mi parecer, de la Iglesia es uno de esos cineastas que saben utilizar los lenguajes del amplísimo género suspenso-horror para transmitir narrativas interesantes sobre el ser humano, la vida, el tiempo, y en este caso, el bien y el mal. Ahora funge como productor de este primer largometraje  dirigido por Paúl Urquijo.

Es una película visualmente bien lograda en el aspecto fotográfico y de ambientación, pues logra llevarte a otro mundo de manera visual y auditiva: el lenguaje vasco imprime una esencia bastante especial (ha tenido reconocimientos por la revalorización del lenguaje euskera alavés del s.XIX).

Sobre la aparición del demonio en esta película, habría que decir que el tema se aborda más desde lo fantástico y folclórico que desde lo teológico y sobrenatural. Dicho de otra manera: no te vas a encontrar una «descripción exacta» de lo que son los poderes infernales, y en algunos casos, sin el contexto vasco te puedes quedar bastante confundido (véase la escena de los garbanzos, que amerita una Google Search para entenderle).

Si bien está clasificada en el género de Horror-suspenso debido a sus secuencias violentas, lenguaje y horror gráfico, más bien es un relato de fantasía. Desde luego, no digo que el infierno y la existencia del demonio sea un artificio o algo de «folklore», sino que esta película más bien dibuja todo desde esa perspectiva. Sin spoilers, y desde la escena inicial del film, me dejó pensando seriamente sobre cómo algunas veces los cristianos podemos llegar a marginar o condenar a alguna persona, en vez de ayudarle a su salvación, y en vez de propiciar un encuentro con Cristo, no les dejamos más opción que acudir a «otros»…

Una película totalmente disfrutable, siempre y cuando no esperes un «terror puro», o una «demonología pura».